De qué forma Superar La Infidelidad En Pareja (I)

Debes llenar todos y cada uno de los campos obligatorios para poder proseguir. El día domingo llegó temprano hablando maravillas de su amiga y del hotel fantástico donde había estado. No obstante, se recostó en la cama y me pidió que le hiciera un masaje en los pies y que le cortase las uñas del pie. La quedé mirando y le afirmé que no, pues me daba lata hacerlo. Le dije que me iba a bañar y que iba a salir solo el resto del día, por el hecho de que precisaba estar solo para ordenar mi cabeza.

Si en algún instante por alguna razón te ves en la necesidad de enfrentar la infidelidad en tu pareja, siempre y en toda circunstancia debes tomar la actitud de enfrentar el inconveniente en busca de una solución, no de empeorar, de abonar con la misma moneda y dejarte rendir por el mismo. Recuerda que los problemas no son originales, estos ocurren llegan en el proceso de la vida y Dios te has dado la capacidad para tomar resoluciones, enfrentar oposiciones y resolver situaciones.

Y así estuvimos ambos, muy fríos, durante meses. hasta que a mediados del 2010, de la noche a la mañana, llega y me dice que quiere tener otro hijo, lo que me sorprendió. Le pregunté que por qué razón deseaba tener otro hijo conmigo, si unos meses atrás me había dicho que no me amaba y que hasta le daba asco mi presencia. me afirmó que sentía que se estaba poniendo vieja”, y que si no tenía un hijo ahora, ya no lo iba a poder tener más.

De este modo estuvimos hasta mediados del 2008, oportunidad en que en uno de los contados encuentros de amedrentad, quedó embarazada. No obstante, a las pocas semanas ese embarazo se perdió. Ella debió ser hospitalizada para realizarse un legrado, experiencia de suyo traumática, y que para peor no quedó bien, con lo que debió ser repetido al día después. Ella estuvo unos días con reposo médico, y cuando volvió a su trabajo, inmediatamente fue despedida.

Una vez que hayas perdonado de corazón todo lo ocasionado, puedes seguir con tu vida, de esta manera como anteriormente lo estabas haciendo. Te vas a sentir más cómoda y relajada, sobre todo te quitarás una enorme carga de encima por el hecho de que ya no sientes miedos ni temores, muchos menos creerás que todas las personas son igual, o sea infieles y traicioneras.

El ochenta y uno por ciento de ellas piensa que sí, como la mayor parte de los encuestados. La culpa se reparte de forma dispar. Ellos son los que sienten más remordimientos (setenta y ocho por cien ), frente al ochenta y uno por cien de las encuestadas que ni sienten ni padecen”.